lunes, 28 de marzo de 2011

La nueva revolución tortillera

Había una vez una tortilla bien redondita, suave y son un sabor nunca antes probado por algún paladar, ya que encerraba el espíritu más puro del maíz. Esta tortilla tenía ideas innovadoras transcendentales que podían llevar a la tortillería a superarse. Sin embargo había un grupo de tortillas resecas que se hallaban en debajo del mostrador las cuales se la pasaban limitando oportunidades de crecimiento para la tortilla, y a pesar de la comunidad ellos eran quien abrían y cerraban las puertas para toda oportunidad, por lo que lamentablemente las resecas buscaban su provecho primero sobre el de la sociedad.
Ante la pésima respuesta que mostraba las tortillas resecas frente a las ideas de la tortilla, la tortilla se decidió a convocar a las demás tortillas para provocar una revuelta. Y dijo:
-Tortillas levantemos la harina para cambiar las cosas.
A lo que las demás contestaron. –Pero… ¿Cómo?
-Acabemos con lo que ha afectado nuestra reputación y confianza. Llevemos a las tortillas resecas al patio de atrás con el puerco come tortillas.
Todos gritaron en aprobación y se armaron con lo que tenían a su disposición para el acto. Sin embargo, no contaban que un totopo los observaba el cual fue a contar todo lo ocurrido a las resecas. Al saber esto las tortillas resecas acudieron a lo más sucio, convocando a las tortillas olvidadas que se encontraban debajo de la maquinaria, las cuales tenían moho y no les importaba nada, ni siquiera matar, siempre y cuando se les diera sal. Fue entonces que empezó la batalla campal que duro varias horas.
No obstante toda lucha tiene una recompensa, así que las tortillas buenas ganaron y por fin se empezó a ver un cambio que conducía a un crecimiento. Y finalmente a los pocos años esta tortillería se convirtió en una de las más destacadas de la región.
Moraleja: La violencia es justificable siempre y cuando sea para un fin humano.

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